
En el período comprendido
entre Mayo de 1.967 y el mismo mes de 1.970, Tom Jobim graba para
la discográfica de Creed Taylor tres discos de extraordinaria calidad.
Se trata de las grabaciones más jazzísticas de la carrera de Jobim;
discos esencialmente instrumentales, todos ellos con la clara
impronta de las grabaciones CTI: una sonoridad cálida, deliciosa,
con sutiles arreglos orquestales y la participación
de algunos de los mejores solistas de jazz y músicos de estudio
del momento. Los arreglistas, Claus Ogerman y Eumir Deodato,
fueron los seleccionados para los discos de Jobim. Por otra parte, la perfecta
acústica de la grabación lograda por el mítico ingeniero de sonido Rudy Van
Gelder, fue también una de las características esenciales de estos
registros.
Si en este marco, capaz de lograr
notables grabaciones con un material mediocre (como quedó demostrado
en mas de una ocasión), introducimos el lienzo de magníficas
melodías del maestro Jobim, el resultado es fácilmente imaginable:
lirismo, atmósferas evocadoras, ritmos cálidos, texturas
etéreas y refrescantes.
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La primera de las grabaciones para CTI es Wave, registrada en 1.967. Los arreglos de Claus Ogerman son frescos y románticos. Cuerdas y flautas envuelven el piano de Jobim, siempre escueto y contenido. A la guitarrra, el propio Jobim proporciona el acompañamiento rítimico y armónico que caracteriza a la bossa nova. Por lo demás, músicos americanos, salvo la percusión que queda en manos de Domum Romao El disco se abre con la composición de su mismo nombre, Wave, que se convirtió en un estándar interpretado infinidad de veces por músicos de Jazz. Triste es otro de los temas del álbum que es hoy un clásico. Diálogo nos muestra un lírico flirteo musical entre el trombón de Urbie Green y la flauta de Romeo Penque. |
Lamento es la única pieza vocal del
disco,
con letra de Vinicius de Moraes, figura única de la música
brasileña con el que Jobim compartió algunos años
de fructífera parcería. Captain Bacardi es la pieza
mas rítmica de la grabación. El romanticismo queda aparcado
en esta composición de raíces mas populares que pone fin a la grabación.
Otros temas del disco son The Red Blouse, Look to the Sky, Batidinha,
Mojave o Antigua, todos ellas fabulosas melodías del maestro
que forman parte del patrimonio de la música brasileña y
del Jazz americano.
| En la segunda de las grabaciones Tide, los arreglos corrieron a cargo del compositor y arreglista brasileño, Eumir Deodato. El ambiente es distinto, más brasileño. Las partituras de Deodato son mas calientes, menos ligeras que las de Ogerman, lo que se pone especialmente de manifiesto en los arreglos de metales y cañas y en el tratamiento percusivo de los temas. El cambio de ambiente es inmediantamente apreciable en la primera pieza del album, la histórica Garota de Ipanema que se beneficia de un planteamiento menos frío y despasionado de lo que, hasta el momento, era habitual. Otra novedad es la intervención en la grabación del multi-instrumentista brasileño Hermeto Pascoal, que podemos escuchar a la flauta en la composición Tema Jazz. |
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El disco nos ofrece asimismo el privilegio de escuchar
al saxofonista y flautista Joe Farrell, en el único tema cuya autoría no corresponde a Jobim. Se trata de la composición
de Pixiguinha, Carinhoso. El tema que da nombre al álbum, Tide, esta
basado en la secuencia armónica de Wave y es la mejor ocasión
de comprobar el abismo que separa las concepciones musicales de Ogerman
y Deodato, tal vez, mas pesado, tangible y pasional que Ogerman. Por lo
demás, en los temas citados y en el resto de la grabación
podremos escuchar a Jobim al piano, tanto acústico como eléctrico,
y a la guitarra.
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Stone Flower, se grabó también en 1970, un mes antes que Tide, en un momento en que la discográfica de Creed Taylor se independizaba por completo de la A&M, de la que dependía hasta entonces. Los arreglos corren nuevamente a cargo de Deodato, y en este caso, son decisivos para el resultado final del álbum que es, sin duda el más interesante de los tres que venimos comentando. De hecho puede ser considerado el punto de partida del alejamiento de Jobim de la bossa nova pura y el comienzo en la experimentación de nuevos ritmos y nuevas estructuras melódicas. Así, Jobim explora en algunos de los temas, las raíces mas populares de la música brasileña, como en el caso de Stone Flower, composición melódicamente abstracta y rítmicamente compleja |
Sabiá es un tema compuesto por
Jobim y por el incondicional amigo y parceiro del maestro,
Chico Buarque de Hollanda. Se trata de una bellísima y misteriosa
melodía, que en 1.967 recibió un polémico premio en
el III festival de la canción
celebrado en Rio de Janeiro. Otras canciones inolvidables, convertidas
hoy en clásicos son Tereza my Love (dedicado a su primera esposa),
Children Games (Chovendo na Roseira en su versión brasileña),
Amparo o Andorinha. Jobim nuevamente sorprende en el tema God and
the Devil in the Land of the Sun,
lleno de energía y fuerza percusiva, totalmente alejado de las estructuras
de la bossa nova con un explosivo solo
de Farrell al saxo soprano, pletórico de aires de libertad y atonalidad
que tan extraños y apasionantes resultan en un registro del compositor
de Desafinado. La guinda del pastel
es una larga versión del Brazil de Barroso interpretada por Jobim
al piano eléctrico y voz, únicamente con el acompañamiento
de Joao Palma a la batería, Airto Moreira a la percusión
y Ron Carter al bajo. A primera vista, puede parecer un simple y fácil
relleno para completar la duración deseada para el disco, pero una
audición más atenta nos hace comprender de inmediato que
se trata de un inigualable ejemplo del arte de las pocas palabras que en
la técnica pianística caracterizó a Jobim. El ritmo
de samba que de forma obsesiva mantienen los percusionistas y el piano
de Jobim, sumerge progresivamente al oyente en una placentera abstracción
de la que a duras penas, el final del tema y el comienzo del siguiente,
consiguen sustraerle. La reedición de Sony Legacy en disco
compacto, nos obsequia con
una toma alternativa de este tema, con la adición de acompañamiento
orquestal, que de ningún modo consigue mejorar la toma originalmente
incluida en el vinilo.
En definitiva, los tres discos que se han comentado, constituyen, si no las obras completas, sí una parte muy importante de la obra instrumental grabada por Antonio Carlos Jobim cuya audición es indispensable para el descubrimiento de este genial músico que, aunque algunos decían que tocaba una sola nota y cantaba desafinado, es, sin duda un genio de la música del siglo XX.