Texto: Enrique de Ramón, Antonio Borrero y Lorenzo Orriols

     Big Band. Gran espectáculo. Obra de arte del músico, del improvisador cuyo instrumento es la pluma y el papel pautado. De ahí nace el arreglo, el verdadero corazón de la orquesta de jazz. La incorporación del jazz al entorno de una gran orquesta desencadenó un efecto de  volumen y  color,  de variedad e impacto visual y auditivo, que eran ideales para la finalidad primigenia de esta música: el entretenimiento y  el baile, en ocasiones en grandes salas ruidosas y atestadas. El arreglo corre paralelo a la improvisación de los grandes solistas, enriqueciendo y matizando su discurso, espoleando su creatividad, aún cuando reduzca drásticamente su espacio vital.  

     Cada periodo del jazz ha tenido su versión orquestal.  Es cierto que la gran era de la big band se produjo entre finales de la década de los años treinta y hasta mediados de los cuarenta, aún cuando el abrumador éxito comercial de las grandes orquestas blancas en esta época, ahogó la figura del solista de jazz, constreñido a arreglos claustrofóbicos que poco o ningún espacio dejaban para la improvisación. La segunda guerra mundial y la posguerra, vieron el zénit, decadencia y fin de la era de las grandes orquestas. El nacimiento de jazz moderno, del be-bop, acabó con su reinado. Pero incluso en cada una de las etapas del jazz moderno, florecieron brillantes adaptaciones al contexto orquestal. No se puede ignorar, sin embargo, que pocas orquestas de Jazz se mantienen hoy en día en la carretera, los costes de una banda de estas características no son ajenos a este fenómeno. No obstante, la historia de las grandes orquestas es en gran medida la historia del Jazz y tenemos la fundada esperanza de que mientras haya jazz, habrá una big band.

     El equipo de redacción de nuestra página, en pleno, ha preparado para vosotros una selección de lo mejor del género. Algunas de los grandes registros históricos de estas personalidades excepcionales que arriesgaron familia, fama y fortuna para ofrecernos puro espectáculo. A ellos va dedicado este especial.


LOUIS ARMSTRONG - The Big Band Recordings (1.930-1.932)

Sobre los arreglos siempre mejorables de una big band que suena a naftalina, se alza brillante, fresca y moderna la trompeta de Satchmo, jugando con las melodías en un nuevo lenguaje sincopado, sembrado de improvisación y swing, firmando de forma definitiva la defunción de una era musical e inagurando otra en la que el solista, libre e independiente, reinaría durante décadas. La banda no importa, sus nombres se han olvidado. Es tan solo una excusa, un instrumento para acreditar su triunfo sobre la antigüedad, sobre el pasado.

DUKE ELLINGTON - Complete Columbia and RCA Victor Session with Ben Webster (1.935-1.942)

Todo está aquí: El vértigo de interpretaciones a velocidad suicida, temas que seducen por su belleza imposible, solos de calidad infinita, un cuidado sonido, elegantes arreglos... ¿Qué más. Temas cantados, añorados, que recuerdan tiempos musicalmente mejores... las súbitas explosiones de los vientos... sí, hasta el conocido sonido a frito de aquéllos viejos lp’s de jazz, que forzosamente asoma en algún tema, pese a su cuidada remasterización. Y los infinitos solos de Ben Webster, de delicadeza extrema o de fuerza brutal, y de Duke, Bigard, Hodges, Carney... No lo dudes. Si quieres poseer toda la grandeza de una big band perfecta como el motor de un Ferrari hazte con éstos 4 cd’s y nunca te pasará. Totalmente imprescindible. Mas información sobre este disco

DUKE ELLINGTON - At Newport (1.956)

Fuerza y vigor desproporcionados, tremendas ansias de tocar, sonido ciclópeo, cóctel alucinante. Una  formación de lujo, con una sección de vientos calificable de perfecta, 5 saxos y 5 trompetas demoníacos, y Duke en su momento más alto. Sangrantes versiones de sus clásicos ejecutadas a velocidad de vértigo con todos los músicos arrancando astillas de sus instrumentos, y todos tienen  su momento de gloria. Tremendas orgías sonoras y en V.I.P’s Boggie, Duke casi elimina a Jimmy Hamilton sacando todo el aire de sus pulmones en un solo increíble que helará tu sangre. Y con un tremendo caos sónico finaliza uno de los más excitantes Lp’s grabados en vivo por una big band de inhumano poderío. ¡Larga vida a Duke!.

DUKE ELLINGTON - And his mother called him Bill (1.967)

Se suele argumentar que Las composiciones de Billy Strayhorn, si bien completamente integradas en el complejo universo ellingtoniano, poseían una elegancia innata y un cierto toque agridulce que las dotaba de una identidad separable de las de su afamado mentor. Sea o no cierto, es evidente que la prematura muerte de su alter ego fue un duro golpe para Ellington, quien en este disco saca lo mejor de si mismo y su orquesta para rendirle un sentido homenaje. Dentro del inconmensurable catálogo de grabaciones del duque, se trata de una obra maestra tardía cargada de lirismo y emoción.

 

COUNT BASIE - The Complete Decca Recordings (1.937-1-939)

Esta banda es una leyenda. Un hito en la historia. La banda sonora de un filme de cine negro. La orquesta que dejó atónito al productor John Hammond cuando la escuchó por vez primera en la radio de su automóvil, consagrándose a la tarea de hacerla internacionalmente famosa. Sus músicos son personalidades excepcionales: Lester Young y Herschel Evans compartiendo atril en la cuerda de saxos, Jo Jones a la batería, Buck Clayton dirigiendo la sección de metales, Freddie Green, a la guitarra, Jimmy Rushing y Helen Humes, poniendo la letra en standards y blues inmortales y Count Basie al piano, perezoso, comedido, casi indolente; apenas cuatro notas bastan para cantar un blues de Kansas City.

COUNT BASIE - At Newport (1.957)

Ése piano titánico y muchísimos vientos (¡15 músicos!): saxos poderosos (bellísimo trabajo del invitado de lujo, el mítico Lester Young), fragor metálico de trompetas, trombones y clarinetes. Y sientes el peso de la sublime y perfectamente engrasada banda, y una salvaje excitación aflora en tu cuerpo... sí, caíste bajo la magia de una de las mejores big band por siempre, que mutó el sonido furioso de sus orígenes  en temas de gran perfección y sutileza en los arreglos. Y oye especialmente la piece de resistence, One o’clock jump. Y los temas cantados nos trasladan a un mundo lleno de swing que florece entre tremendas explosiones de saxos y vientos desatados y una sección rítmica de tremendo poder. Fundamental para Count y para el jazz.

TOMMY DORSEY-FRANK SINATRA - The Song is You

Edulcorados pero hermosos arreglos que aún hoy conmueven. Un swing infeccioso pero contenido, suficiente para la juventud blanca que quería bailar y olvidar. Telón de fondo del adiós de toda una generación que partía hacia una guerra remota, tal vez para no regresar jamás. Testigo de dramáticos encuentros y despedidas. El punto y final de una era, arrasada por las hordas del be-bop sobre cuyos escombros el jazz se reconstruiría sobre nuevos cimientos de modernidad. Y como condimento final, toda la carga emocional de un primerizo Frank Sinatra cuya voz de inigualable personalidad, de autoridad incontestable, sería su pasaporte para la eternidad.

STAN KENTON - Complete Capitol Studio Records (1.943-1.947)

En Balboa Beach, en 1.941, comenzó la andadura de la big band de Stan Kenton. Pocos años después bajo contrato con Capitol,  Kenton incorpora al tradicional sonido big band, nuevos elementos de vanguardia, tejidos entre pinceladas impresionistas, ritmos latinos y ambiente cool. El arreglista Pete Rugolo, obró en la big band de Kenton un efecto similar al que produjo Billy Strayhorn en la de Duke Ellington. Por ello y a pesar del largo camino que todavía esperaba a la banda de Kenton, con estas grabaciones la Artistry in Rhythm Orchestra, alcanza  tal vez su zénit  en originalidad, creatividad y frescura.

 

STAN KENTON - Kenton in Hi-Fi (1.958)

Espectacular. Así luce la banda de Stan en éste impactante Lp. Músicos solidísimos y un comienzo que va a más hasta que se presenta toda su incomparable sección de vientos. Y oye ése piano fustigador y los  solos de saxo del protagonista, el gran Vido Musso y los de Maynard Ferguson, que derriten tu cerebro. Y  todo en glorioso mono. Y disfruta con el estremecedor Interlude, con un Stan pletórico que logra emocionarte. Apoteosis de metales y carreras suicidas de los músicos, que se roban el protagonismo los unos  a los otros. El tremendo poder de la música de Stan produce una sensación de brutal caída montaña abajo en un auto potentísimo y por una carretera sin quitamiedos. Eso es la big band de Stan Kenton. Definitiva.

DIZZY GILLESPIE - Algo Bueno. The complete Bluebird and Musicraft Recordings (1.946-1.949)

Aunque el be-bop se desarrolló principalmente en pequeños combos, sus grandes creadores, Dizzy Gillespie y Charlie Parker, gestaron el nuevo estilo durante su estancia en las orquestas de Earl Hines y Billy Eckstine, en las que soplaban con fuerza los vientos del cambio. Y cuando años después el propio Gillespie trasplanta todos los avances logrados a esta su primera big band, el resultado es impactante. Las novedosas armonías, los intervalos revolucionarios, la nueva concepción rítmica, se amplifican y se enriquecen hasta el infinito en el ámbito orquestal. Y como nuevo elemento de modernidad, las congas de Chano Pozo, envuelven la sofisticada música de Gillespie, en un aura de calidez tropical, evocadora y sugerente, inagurando el jazz afro-cubano. A

DIZZY GILLESPIE - Carnegie Hall Concert (1.961)

El sonido distintivo de la big band de Dizzy es, evidentemente, la preponderancia de su sección de trompetas, con su fantástico líder al frente, una eficacísima sección de trombones y french horns y una muy latina sección de percusión, donde destaca Ray Barreto, y el dulcísimo saxo de Leo Wright, espectacular en la bellísima balada This is the way. Apoteosis del espectacular sonido de Dizzy ante un público que se derrite ante sus scats y sus solos cargados de una ferocidad increíble de fuerza inusitada. Y para el final, Tunisian fantasy, una reinterpretación de su inmortal Night in Tunisia, reconvertido en una búsqueda obsesiva, una experimentación sonora enloquecida, de intensidad asombrosa. Alucinante.

WOODY HERMAN - The Keeper of the Flame. The Compelte Capitol Recordings of the Four Brothers Band (1.949)

La Four Brothers Band, es el fruto de los esfuerzos de modernización de la big band de Woody Herman que, en pocos años, evolucionó desde el mas puro swing hasta un contexto esencialmente bopper. Temas de inspiración gillespiana como Lemon Drop o Lollipop y sobre todo la sonoridad peculiar de la cuerda de saxos, que dio su nombre a la banda, con nombres como  Zoot Sims, Al Cohn, Jimmy Giuffre, Serge Chaloff o Stan Getz que se consagró como nueva estrella del jazz con su solo en el delicioso tema Early Autumn.

 

MILES DAVIS - Miles Ahead (1.957)

Entre 1.957 y 1.959 Miles Davis y Gil Evans, ya viejos amigos desde su colaboración en el álbum The Birth of the Cool, dieron luz a tres discos orquestales que se cuentan entre las grandes grabaciones de la historia del Jazz: Miles Ahead, Porgy and Bess y Sketches of Spain. En Miles Ahead los arreglos de Evans son pura poesía. Un collage de sutilezas y matices en el lienzo de una instrumentación original, casi inédita. Sonidos innovadores y evanescentes entre los que la trompeta de Davis derrocha con generosidad esa vieja magia imperecedera, ya sea en baladas como My Ship o The Meaning of the Blues, en la composición de inspiración española The Maids of Cadiz, o en el tema que da nombre al álbum, Miles Ahead; toda una declaración de intenciones.

MAYNARD FERGUSON - The Complete Roulette Recordings (1.958-1.964)

Tras abandonar la orquesta de Stan Kenton, Maynard Ferguson, transformado en una estrella de la trompeta, forma su propia banda. La espectacularidad, los increíbles sobreagudos, las poderosas secciones de metales, son lo suyo. Pero en las grabaciones hechas para Roulette hubo algo mas. La calidad de los arreglos de Don Sebesky, Slide Hampton, Bill Holman o Benny Golson, entre otros. Un planteamiento musical moderno pero sin la menor transgresión: be-bop y mainstream. Magníficos solistas como Don Menza, los propios Hampton y Sebesky, Jimmy Ford, Joe Farell, Don Ellis y muchos mas. Todo ello hace de estos registros algo excepcional, el apogeo musical de la carrera de Ferguson, un momento de excelencia que no regresaría.

QUINCY JONES - The Quintessence (1.961)

Quincy Jones es una gran figura de la música negra norteamericana, en sus múltiples facetas de productor, arreglista, compositor e incluso empresario. Ello no impide que aquí le recordemos en sus orígenes jazzísticos, cuando grababa discos tan exquisitos como este, frecuentemente acompañado de orquestas plagadas de figuras de renombre. Aquí encontramos la primera aparición de “The Quintessence”, una de sus piezas mas celebradas, con un solo inolvidable de Phil Woods. Sofisticados arreglos y perfecto ensamblaje de las distintas secciones y solistas en una grabación a la que, si hay que buscarle un pero, sería el de su corta duración.

KENNY CLARKE-FRANCY BOLAND BIG BAND - Sax no End (1.967)

Su nombre ya lo indica: El Lp es una exaltación total del uso y abuso del saxo, y desde el comienzo oímos  un caudal de solos de sus 6 saxos, aunque destacan los refinados solos del invitado Eddie Davis y del gran Johnny Griffin. En Griff’n’Jaws oirás un espectacular duelo entre Eddie y Johnny que te puede hacer llorar. Y en Sax no end el excepcional trabajo de Eddie te dejará inerme, con los otros músicos sonando al unísono con una cohesión increíble y alcanzando las notas más agudas de un modo único. Increíble finura en la interpretación de todos los músicos, destacando la labor de los líderes y el trabajo exquisito, de fuerza excepcional, de Johnny. Fuerza y cohesión inusitadas y solos imposibles por doquier. Necesario.

KENNY CLARKE-FRANCY BOLAND BIG BAND - At her Majesty's Pleasure (1.969)

Mas allá del impactante mainstream de Sax No End, la prodigiosa big band de Kenny Clarke y Francy Boland, se desliza en este álbum a través de los sofisticados y progresivos arreglos del belga Boland. Composiciones de complejas armonías, los mas formidables solistas de viejo y el nuevo mundo, una rítmica terrorífica que deja sin respiración. La big band mas engrasada que ha hollado los caminos de la vieja Europa, en un recorrido por las prisiones del Reino Unido, que no se olvida fácilmente. Lee mas sobre esta banda

 

BENNY GOODMAN - Live at Carnegie Hall. 40th Anniversary Concert (1.978)

La sonoridad increíble, el sonido fantástico, único, sólo posible en las grandes big bands... lo mejor de ellas está aquí. El clarinete de Benny de lirismo increíble, evoca sonidos hoy casi olvidados, tan primitivos, tan salvajes, que marcaron una época en el jazz. Send in the clowns te levanta la piel. Benny pasa del frenesí al sentimiento más desbordado. Músicos de ensueño, y el gran saxo de Buddy Tate. Moonglow muestra el sonido sofisticado y elegante de Benny Una continuada y tremenda explosión de energía, con toda la tremenda fuerza que nos ofrece su fabuloso plantel de músicos, en especial su superlativa sección de vientos. Y no te pierdas el final, Goodbye. Un compendio de lo que debe ser una big band. Apabullante.

ROB McCONNELL & THE BOSS BRASS - Boss Brass & Woods (1.985)

Big Band conducida por el trombonista canadiense Rob McConnell, poco recordada pero de trayectoria espectacular.  De su sólido catálogo de grabaciones escogemos esta colaboración con el siempre recomendable saxofonista alto Phil Woods, que incluye una memorable recreación del tema “The Quintessence”, pieza clave del disco de Quincy Jones ya comentado, compartiendo protagonista veinticuatro años después. La Boss Brass destila un sonido cargado de swing de gran perfección formal, que en esta cita alcanza su culminación.

 

MINGUS BIG BAND 93 - Nostalgia in Times Square (1.993)

Después de una serie de proyectos un tanto erráticos (pero no por ello menos interesantes) denominados Mingus Dinasty, la misión de mantener viva la música del maestro recayó al fín en la Mingus Big Band, que con carácter estable ha llegado hasta la actualidad. Siendo recomendables todas sus grabaciones, esta primera es la mas destacable por la acertada selección de temas y el entusiasmo de sus interpretaciones. Después de una espectacular introducción vocal a cargo de Ronnie Cuber, asistimos a un demoledor ejercicio de estilo con sensacionales arreglos de Sy Johnson, Jack Walrath y el propio Cuber. Música intensa y cerebral, mezcla de tradición y modernidad, en el inimitable estilo de su principal inspirador.

DAVE HOLLAND BIG BAND - What Goes Around (2.002)

Concebida como una expansión sobre la base de su celebradísimo quinteto “pianoless” , la Big Band del contrabajista británico Dave Holland debuta con esta interesantísima grabación. Holland dió saltó al estrellato jazzístico de la mano de Miles Davis en su etapa mas eléctrica. Sus grabaciones como líder desde los años 70 hasta la actualidad mantienen un nivel altísimo, siempre en el punto justo de vanguardia, con un sonido personalísimo e instantáneamente reconocible. Este CD no es una excepción: en el hallamos una música cuidadosamente estructurada, minuciosa y repleta de pequeños detalles que sorprenden y reclaman la atención del oyente. Un salto cualitativo de enorme importancia en el lenguaje de las grandes orquestas de jazz.