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GIOVANNI MAZZARINO : PLAYS BALLADS. Everything happens to me. I’m trough with love. Starway to the stars. Portrait of Jenny. Night mist. Spring is here. Soul eyes. Don’t ask why. I trought about you. To Randy. Alone together. Giovanni Mazzarino: Piano. Francesco Bearzatti: Saxo tenor. Stefano Senni: Contrabajo. Paolo Mappa: Batería. Grabado en “Nuova Ciminiera Studio”, Catania, Sicilia el 10 de Septiembre de 1.998. Philology.
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Lo reconozco: Siento una gran pasión por la balada. Me conmueve, me llega muy adentro. Es, sin duda, una de las contribuciones más hermosas a la música en general, y al jazz en particular.
No conocía los músicos, pero sí al sello, Philology, que tan buenos cd’s reúne, y los temas, clásicos, brillantes en versiones de los grandes. Me gusta arriesgar musicalmente, y lo compré. Bendito riesgo. Plays ballads es uno de los cd’s más excepcionalmente bellos que he oído. Óyelo en lugar y momento adecuados. Creerás oír a algún “dios del jazz” en algún disco señero. Oh, sí, éste cd resiste el blinfold test más riguroso. Pónselo a algún entendido, dí que son Woods y Flanagan o Desmond y Brubeck y no dudará. Y son casi desconocidos: Giovanni editó un cd en el 91, “Silence, please”, y Live in Taormina (2.001), los demás nada. Pero éste cd excepcional, bellísimo, de calidad similar a cualquiera de ésos grandes dioses, te sorprende por el grado de maestría instrumental, y la cohesión, casi empatía imposible de asumir que logran los músicos de éste impresionante cuarteto. Y ponlo con Webster, Hawkins, Coltrane, Woods, Gordon, Quebec, Hamilton, Henderson, Jordan o Marsh, por citar algunos monstruos de la balada. ¿Aberración?. No. Simple escucha atenta de un cd que puede alterar tus biorritmos.
El piano de Giovanni, de pureza indescriptible se imbrica con el saxo de Francesco, con un sonido en la balada tan bello como los grandes del saxo, que han influenciado su música, herencia que no intenta ocultar. Y el equilibrio perfecto entre el íntimo piano de Giovanni y el saxo, pura sensualidad de Francesco, se apoya en dos grandes músicos: Stefano, el bajista, crea una base rítmica excepcional, muy sólida, y se permite algún solo “no traumático” pues son breves pero intensos. Paolo es un gran batería: sólido, fiable, con un acendrado sentido del ritmo, y no desea ser “solista pese a todo”. Pero analicemos un cd que, parece imposible dada su perfección, se grabó en sólo un día, como los de antes. Milagroso.
1º) Comienzo lento, íntimo, reflexivo. Un bello, triste y apabullante piano preludia un tremendo solo de saxo profundo y meditativo, hermoso, tan frágil que parece quebrarse. La variedad de gamas y sonidos que alcanza te sorprende, y casi olvidas oír el tema. Desaparece y renace, tan melancólico como el piano, sonido que enamora, perfecto para la meditación, y finalizan juntos, solos, como lo iniciaron... y eres un poco más triste. Y sabes que estás ante músicos de excepción, y no sabes a cuál admirar más.... Genial.
2) El saxo es aún más rápido y nos estremece su belleza, y la complicidad de saxo y piano (la verdadera razón de ser del cd) se incrementa. El tema se anima un poco y saxo y piano se entonan algo. Y comienza el inevitable solo de piano muy calmo, sin prisa y, por desdicha, muy breve, pues le sigue uno de contrabajo de gran calidad, y resurge un saxo especialmente lírico y soñador que con sólo dos temas sabes amar, que desgrana la impetuosa belleza de su saxo, que aquí es mucho más agresivo y contundente, y es una balada “dura”, pero vuelve el saxo especialmente lírico y soñador... y lamentas no haberlo conocido antes, y debes cerrar los ojos y seguir, distraído, el ritmo. Bellísimo.
3) El esquema, perfecto, no varía. Intro del piano y enseguida surge un muy solista saxo de sonido relajado y armonioso, tan cálido... pero con una fuerza que no había mostrado aún... la pieza más corta y de las más bellas. El tema, de los más bellos, lo tiene todo: Comienzo espectacular, desarrollo instrumental fabuloso, saxo increíble como cualquier gran baladista al saxo que produjo el jazz. Y sin olvidar el elemento aglutinador, un piano que hace palidecer a muchos genios encumbrados que ya no hacen nada de interés. Y no debe envidiarles nada... y vuelve Francesco, retoma el tema, y te deja exhausto... ¿Qué vendrá ahora?.
4) Francesco inicia el tema con ése deje melancólico, brumoso, que lo caracteriza. Ponte frente a un bello paisaje en una tarde lluviosa, óyelo y verás que el tiempo queda atemperado por la inmensa belleza que surge de los altavoces. ¡Qué sensación!. ¡Y cómo se unen para un final de fuerza inusitada!. Y oirás el piano que estaba en un discreto segundo plano, y notarás la perfecta armonía de la base rítmica, de vigor increíble. Y vuelve el saxo, algo más inquieto, perdido en un solo que alcanza gran intensidad y que los demás apenas puede seguir... hasta que se calma, y todo acaba en calma total.
5) Un largo piano muy jazzístico desgrana sus notas con morosidad... ¡Cielos, Stefano!. Sus notas compactas toman un papel solista algo expositivo, pero los bajistas tienen derecho a vivir, y acaba justo cuando va a hacerse pesado, y vuelve el piano melancólico del inicio, con su discurso largo y metódico que recuerda al Bill Evans más reflexivo. Hay tanta belleza en el solo que te obliga a cerrar los ojos, y no incomoda que el saxo no reaparezca, lo único negativo. Muy, muy bello.
6) El piano triste, profundo, bellísimo. Y se suma el acompañamiento en una pieza tan bella que ni añoras el saxo. El trabajo de escobillas de Paolo es sencillamente perfecto.“La primavera está aquí” se titula... Bien, estamos en invierno, pero su hermosura sin par hará adelantar la primavera. El sublime discurso de piano y saxo nos sorprende con cada tema, y éste es de los mejores. Muy hermoso y meditativo, con el sabor del buen vino y el calor de una chimenea cercana. Y aún sin saxo, (sí, el piano es el rey) la calidad del tema es fabulosa. Va bene, molto, molto bene.
7) Ésa intro tan dramática del piano debe conmoverte si eres sensible, y surge incontenible un saxo que añorábamos. Su solo es reposado, taciturno, aroma y sabor de los grandes maestros, un tema tan reflexivo que sueñas... Se luce Stefano, y vuelve el dúo, y el saxo rebosa, y borda un solo enfebrecido, duro dentro de la suavidad de la balada, emotivo en su brevedad, pues pronto vuelve al redil y acaba en lucimiento solitario, absoluto... y el solo de piano es tan íntimo que Mal Waldron, autor, asentiría absorto.
8) ¡Ésa suma delicadeza del piano! Su solo brevísimo posee texturas mórbidas, y el saxo inicia un largo monólogo, muy sereno, lujosamente apoyado por el piano. Francesco es excepcional en las baladas: las une con hilo de plata y se sumerge en ellas hasta que asoma ése piano que parece tocado por Art Tatum o Tete Montoliú, solos reflexivos de belleza imposible, de ésos que saben a noche solitaria, alcohol y quizá algo de tristeza. Y vuelve el saxo, que te muestra que puede ser tan melancólico como tu vida. La unión de éstos dos genios rememora dúos como Tatum y Webster, sin duda, influencias respectivas. Bellísimo.
9) En la intro de piano, larga, sombría, triste, (el piano de jazz puede ser muy triste), surge una idea nueva, las notas poseen un aroma de intriga y espera... y llenan el mundo de una belleza especial. Es un tema trascendente, casi piano solo, muy airoso, que destaca entre los demás y que discurre en un estado de gracia infinita. Pero olvidas el saxo, tan fuerte que el tema torna casi en un tiempo medio, Bueno, no es samba, pero ya no ahoga tu corazón, mas Francesco recuerda que el disco se llama Plays ballads, y vuelven las notas cálidas y románticas... y brindan energía, más melancolía y un final que te deja en un ¡Oh!.
10) Un saxo ensimismado inicia un solo muy nocturno aunque lo oigas de mañana, tan íntimo que impide concentrarse en nada. No es atmosférico, no, es, en sí, una atmósfera donde querrías vivir siempre, pues nada ajeno a la belleza mora allí. Giovanni (el autor) surge solista mediado el tema, tan melancólico, de maestría sin par, y es un solo tan reposado, bello, íntimo que acongoja oírlo. Y vuelve el saxo y todo es espacio calmo, que sacia tu infinita sed de belleza. Y juntos finalizan un tema tan bello que Randy estará orgullosa eternamente... quizá sea un futuro Standard. Fabuloso.
11) Francesco y solo saxo, puro saxo. Sonido inquietante, solitario, triste, pero, claro... la balada es triste. El piano le secunda y se animan uno al otro, casi el rock duro de las baladas. Y ahora el piano lleva la pauta, urgente, no agobiante. Pero será Francesco quién asuma el papel solista hasta el relajado y encomiable final. Y así, con un aluvión de solos espectaculares se despide uno de los mejores cd’s de baladas que hayas oído nunca, de belleza espectacular, que firmaría con orgullo cualquier formación mítica que grabara alguno de ésos vitales cd’s de baladas que todos deberíamos poseer. No te asuste la falta de “nombre” del grupo, pues presentan una obra de tremenda calidad, dignidad y belleza. Consíguelo, hazlo si te gustan la música, el jazz, la belleza o la perfección. Disfrutable eternamente.
Una música de una elegancia casi infinita, un saxo tan fiero que el disco parece que sea suyo y un piano que te hará soñar. Poséelo, sin dudar. Lo oirás, como yo, muchas, muchas veces.