GUY LAFITTE : BLUE AND SENTIMENTAL

Blue and sentimental. She´s funny that way. If i had you. Get happy. Stardust. I’ve got the world on a string. Where or when. Krum elbow blues. Boogie blues (Bonus track). Grabado en 1954 en París.

Guy Lafitte (saxo tenor). Geo Daly (Vibráfono). Raymond Fol (Piano). Jean Bonal (Guitarra).  Alix Bret (Contrabajo). Bernard Planchenault (Batería). Peanuts Holland: Trompeta en Krum elbow blues.

Boogie blues : Guy Lafitte (saxo tenor). Peanuts Holland (Trompeta). Geo Daly (Vibráfono). Jean-Claude Pelletier (Piano). Charlie Blareau (Contrabajo). Mac Kac Reilles (Batería).

                En la música (en general), hay vencedores y vencidos, y primeras estrellas y “secundones”, que suelen ser buenos músicos eficaces, capacitados para cualquier contexto sin desentonar, disfrutables en su labor... Y hay músicos excepcionales de altísima categoría, instrumentistas de vértigo, compositores fabulosos... y que no han sido agraciados con el éxito por muchas razones: Horror al triunfo, falta de carisma, búsqueda de una vida sin sobresaltos, mala suerte... las causas son muchas y nos privaron, a los grandes aficionados a la música, de cientos y cientos de músicos tan excepcionales o más que ésos figurones descollantes, que, frecuentemente, han tenido menos méritos para el éxito que ésos músicos, a menudo anónimos, que no pasaron de una gris mediocridad, sin merecerlo en absoluto.

               Y Guy Denis Fernand Lafitte es uno de ellos. Músico excepcional, destacado compositor e instrumentista mágico es, sin duda, uno de los mejores -y más ignorados- saxofonistas del mundo, su modo de afrontar el saxo es increíblemente bello, especialmente en las baladas, donde su toque es virtuoso, regio. Pero está tocado por la maldición de no ser norteamericano. Nace en Saint Gaudens en 1927 aunque se traslada posteriormente a Tolouse. Aprende a tocar el clarinete por su cuenta y se curte en orquestinas “de pueblo”. Muy joven, encuentra un trabajo fijo con el guitarrista Eugène Baptiste y posteriormente con el violinista Michel Warlop. Mientras les acompaña, oye todo el jazz europeo que puede. La mucha experiencia acumulada y la vida errante introducen en él el amor por la música, ya como profesional, aunque, de hecho, y pese a su juventud, ya lo sea. Busca un instrumento más “serio”, y en 1.947 elige el saxo tenor, convirtiéndose en el líder del Hot Club de Tolouse, ciudad que cambia, durante 25 años, por Paris, donde, como otros grandes músicos europeos, tocará en las “cuevas” del barrio latino un jazz poderoso y humeante, un jazz fiero hecho por músicos que aman el jazz y guardan las esencias que en los Estados Unidos se están perdiendo. Y como ésta es una historia triste, al pobre Guy la música no le da bastante para vivir y aún en 1.972 continuará con su faceta como músico aunque adoptará otra, ganadero en una granja en la isla de Dodon. Guy es muy francés, pero ello no impide que la gran devoción que siente por los saxofonistas norteamericanos, en especial por Don Byas, Ben Webster, Lester Young y muy especialmente Coleman Hawkins, del que acepta abiertamente su influencia, conviertan el sonido de su saxo en, quizá, el más americano de los saxos europeos.

               Gira con músicos americanos como Big Bill Broonzy, Mezz Mezzrow (con el que graba su primer Lp) ó Bill Coleman, y posteriormente forma su propia banda, aunque tocará con todo músico americano que pase por Paris. Consigue el premio Django Reinhardt de la Academia de Jazz francesa. Y en 1954 graba su primer Lp solista, éste, uno de los mejores primeros Lp’s que he oído nunca.

               Ésa entrada de vibráfono poco nos avisa que vamos a oír una de las mejores versiones grabadas del añejo Blue and sentimental. El solo de Guy Lafitte es suntuoso, gustoso, muy relajado, muy en primer plano, como debe oírse siempre un buen sólo de saxo... y Guy sabe mucho de ésto. Sus músicos son muy fiables y sólidos, destacando la impronta pianística de Raymond Fol, piano muy cool, sabiamente apoyado en el vibráfono de Geo Daly, hombre de confianza de Guy y excepcional vibrafonista, muy abandonado, que da tiempo a Guy a descansar un poco y reiniciar su solo aún con más fuerza y empaque. Es una versión sumamente recomendable y bella, tanto que se nos hace muy corta, pero debe comenzar She`s funny that way, que muestra magistralmente la noción de belleza al saxo que otros, más famosos que él, no logran con igual limpieza y facilidad, y Geo aporta más calma a un tema que es poesía pura. If i had you es otro de ésos temas intemporales que Guy domina tan bien. Y aunque Geo es un gran músico, añoras ésa magnífica economía de medios del piano de Raymond, que no se prodiga mucho, aunque ello nos permite prestar más atención a las evoluciones de Guy, que aumenta gradualmente el volumen de su saxo en un vibrante golpe de fuerza. Y Guy puede también tocar alto, alegre, exultante… como lo hace en el altamente movido Get happy, un tema casi ajeno al Lp, pues es alegre, pletórico, lleno de plenitud anímica, hasta hay un desenfadado scat. Oh sí, realmente alegre y donde Guy demuestra sobradamente que puede ser un dios del saxo sin necesidad de ser “triste y sentimental”.

               Y como el intervalo lúdico finaliza, Guy nos deleita ahora con un pasmoso Stardust, también una de las mejores versiones grabadas del venerable standard... ¡Cómo toca, qué sentimiento logra arrancar a una columna de viento y un trozo de bronce!... fantástico, una belleza inusitada, magníficamente apoyada por el resto de los músicos aunque el jefe indudable, el maestro sin paliativos es ése hombre tranquilo y tímido, pulcro, tan elegante como bella su música, el insigne Guy. Y como en casi todos sus temas, de I’ve got the world on a string emana una sensibilidad que sólo los grandes saxofonistas consiguen con la facilidad que logra Guy, y aunque Geo sea un gran músico, comienzo a pensar que Guy le otorgó un protagonismo excesivo en demérito de Raymond, mucho mejor músico que Geo, más sólido y profesional, y lo demuestra las pocas veces (excesivamente pocas, Guy) que éste le deja explayarse. Y ahora, afortunadamente, es uno de ésos momentos, y vuelve Guy renovado, alegre, cerrando fuertemente el tema. Pero no sufras, comienza el fabuloso Where or when, otro gran standard de Rodgers y Hart. Y si en otros temas apenas podíamos oírle, aquí sí logramos escuchar a Jean Bonail, magnífico guitarrista, del que la súbita irrupción de Guy interrumpe a mitad de un elegante y gran solo... aunque solo por solo, prefiero oír a Guy, Y ahora Krum elbow blues, tema en el que, tras un comienzo casi melancólico, oirás otro hombre a los vientos, es la irrupción súbita de una trompeta salvaje, poderosísima, tan sinuosa como el saxo.. Oh, cielos, ¡Es Peanuts Holland!. Trompetista selvático, descomunal, proveniente del dixieland y que ha tocado con músicos como Coleman Hawkins, Don Byas, Don Redman, Fletcher Henderson o Jimmie Lunceford, y su intervención, de una fiereza inaudita, es el contrapunto perfecto a la increíble limpieza del elegante y refinado saxo de Guy y el tema se convierte, casi, en un tema de cabaret, e imaginas a Fred Astaire y Cid Charisse avanzando el uno hacia el otro en un umbrío café parisino, el ambiente canalla garantizado y las evoluciones de Guy y Geo saturan de belleza los altavoces...¡Y hasta toca Raymond!... fabuloso, tremendo tema.

               Y como queda espacio, Gitanes añade un bonus track, el Boogie blues, en el que, por segunda vez, podrás volver a oír al magnífico Peanuts. Tema movido, acelerado hasta límites increíbles. Música vital y exultante, Geo incendia sus mazas hasta la irrupción potentísima de saxo y trompeta en un dúo para recordar... y sí señor, y piano, y advertimos (lo han demostrado sobradamente) que Alex y Bernard son algo más que capacitados acompañantes... pero ¿Quién les oye?, ¿Cómo ignorar ése tramo final de fuerza desusada?...¡Oh, ya terminó!... ¿Y una segunda vuelta...?.

 

Antonio Borrero Sánchez