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CHARLIE
HADEN :
NOCTURNE
En
la orilla del mundo. Noche
de ronda. Nocturnal. Moonlight.
Yo sin ti. No te empeñes más.
Transparence. El ciego. Nightfall. Tres palabras. Contigo en la
distancia/En nosotros. Charlie Haden: (Contrabajo). Gonzalo Rubalcaba: (Piano, orquestación). Ignacio Berroa: (Batería, percusión). Joe Lovano: (Saxo tenor en 1, 4, 7, 11). David Sánchez: (Saxo tenor en 6, 10). Pat Metheny: (Guitarra acústica en 2). Federico Britos Ruiz: (Violín en 1, 5, 8). Grabado entre el 27 y el 31 de Agosto del año 2.000 en los Criteria/The Hit Factory Studios, Miami. |
Charlie
Haden nace en Shenandoah, Iowa, en 1937. Comienza a tocar el bajo de su
hermano. Ganado por el jazz, marcha a Los Ángeles, y empieza a actuar con 20 años.
¡Y con qué gente!: Art Pepper, Paul Bley, Hampton Hawes y Elmo Hope.
1960. Toca con otro gran bajista, Scott La Faro en un Lp que define su
obra posterior, Free Jazz, y toca 4 años con su mayor influencia, Ornette
Coleman. Un período de inactividad (¡malditas drogas!) y breves estancias
con Denny Zeitlin, Tony Scott, un reencuentro con Coleman, y toca
en la Jazz’s Composers Orchestra. 1969. Forma con Carla Bley la Liberation
Music Orchestra, grupo izquierdista radical musical y políticamente, y con Don
Cherry en 1976 Old And New Dreams, bajo el espíritu de Coleman. Ya
en plena eclosión musical toca con los grandes, Gato Barbieri, Alice
Coltrane, Keith Jarrett, de nuevo Coleman, Archie Shepp, Paul Motian, Jan
Garbarek, Egberto Gismonti... Es mundialmente conocido como padre del free
jazz y como bajista excepcional. Y en el año 2.000 se une a otros 6 músicos
excepcionales y graba uno de los más hermosos y enormemente románticos álbumes
jamás grabados, ideal para regalar al ser amado, un disco... sí, de boleros,
no al uso, sino pasados por el suave tamiz del más puro jazz, el sinpar Nocturne.
En la orilla del mundo. Una entrada tan nocturna como su nombre abre el disco. Es muy bella, muy íntima, y cuando suena el violín de Britos, es inevitable un escalofrío: es tan hermoso... y si se suma el saxo de Joe, tan íntimo o más que el piano o el violín, sabes que éste disco lo oirás una y otra vez. Y vuelven el piano y la calma, y el violín y la melancolía, y el saxo y su tremenda evocación. Óyelo y luego ya intelectualizarás sobre él... pero ahora, saboréalo.
Noche de ronda. ¡Qué decir de la guitarra de Pat!. Ésta bellísima versión deja en pañales cualquier otra que hayas oído. Es largo e indeciblemente melancólico, y está perfectamente guiado por el piano y la guitarra. Pocas veces Pat tocó con igual pureza. Charlie, no te perdono que sólo le dejaras tocar aquí.
Nocturnal y piano, mucho piano. Gonzalo es un gran maestro, pero, por si lo ignoras, se encarga, y bien, de demostrarlo. Toca con morosidad, recreándose en cada nota. Muy introspectivo, huye de cualquier posible afectación. Y destaquemos el trabajo de Haden y su contrabajo perfecto.
Moonlight es la primera de las 2 piezas compuestas por Haden, y no desentona en absoluto. Semeja uno de ésos boleros antiguos, perfectos, y el saxo de Joe da un marchamo de solemnidad y trascendencia. Sí señor, un bolero para la eternidad, al que el piano refuerza en su ya de por sí pujante intensidad.
Yo sin tí, y gran protagonismo para el increíble violín de Britos. ¡Cómo se une al alma de un bolero!. Un violín bien tañido exuda una enorme tristeza, melancolía, su sonido es perfecto para... sí, un bolero. Tristeza sin par en las cuerdas, aflicción, melancolía... y mucha, mucha belleza.
Y en No te empeñes más aparece David Sánchez, saxofonista excepcionalmente adecuado (como Joe) para el bolero, aunque su aproximación a éste sea más intensa y próxima, más íntima, más sincera... será su alma hispana. Y aunque le oímos con deleite, remarcar que Gonzalo dejó aquí algunas de sus mejores notas, y que cuando suenan al unísono, el paraíso es... un bolero.
Transparence. De nuevo (antes fue en el primer tema), sin percusión... pero no te has perdido nada. El tema no es “de los de siempre”, pues lo compuso Gonzalo. Toca Joe, y el placer está garantizado. Derrocha belleza éste tema (todo el disco, sí, pero éste especialmente). El saxo de Joe, más melódico que nunca, logra un momento inolvidable, un nuevo clásico, el perfume de un sueño.
El ciego, uno de los boleros más tristes y angustiosos jamás escritos, suena aquí acompañado por David, y de nuevo advertimos la inmensa tristeza que destilan las 4 cuerdas del violín, sobre todo apoyadas en el magnífico trabajo del piano de Gonzalo, que suena mejor con cada tema. Altamente recomendado.
Nightfall, la otra pieza de Haden, parece, en principio, la versión actualizada e instrumental de algún bolero impecable, obligatorio en cualquier Lp del género. Huele a ésos boleros nostálgicos y desengañados que tanto saben del alma humana. Pero a mitad, a Haden le puede su alma de bajista y desgrana cascadas de notas puramente solistas, que nos permiten disfrutar de su gran valía como músico, pero olvida que el contrabajo no fue nunca el solista por excelencia del bolero. Sólo cuando se une al resto de los músicos... suena tan bello e intimista como los demás temas. Aún así, bravo intento, Charlie.
Contigo en la distancia/En nosotros. Haden y Joe llevan el peso en éste delicioso cóctel de 2 temas añejos, Haden demuestra otra vez cuán hermoso y reflexivo puede sonar su contrabajo claramente solista, tan compatible con la remarcable belleza del resto de los temas, que forman parte de éste increíble disco, pues son, si cabe, aún más morosos y mórbidos en su belleza.
El disco termina y deja, como todos los discos impregnados de hermosura, relajado pero con un poso de melancolía en tu espíritu, pero conoces otra vez la belleza en los surcos de un Cd, sabes que no renuncias a ése dulce peso, y que cuando necesites un momento de belleza en tu vida, tienes un excedente de ésta en forma de discos imperecederos, insuperables en su perfección... y que éste es uno de los más bellos.