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WES MONTGOMERY: THE INCREDIBLE JAZZ GUITAR OF WES MONTGOMERYWes
Montgomery
(Guitarra), Tommy Flanagan
(Piano), Percy Heath (Bajo), Albert
Heath (Batería).
Airegin.
D-natural blues. Polka dots and moonbeams. Four on six. West coast blues.
In your own sweet way. Mr. Walker (Renie). Gone with the wind.
Grabado en Nueva York el 26 y 28 de Enero de
1960. Productor: Orrin Keepnews. Riverside Records. |
Wes
Montgomery no se llamaba así. John
Leslie Montgomery nace en Indianápolis el 6 de Marzo de 1925. Aunque músico
pasmoso no fué un niño prodigio. Decide empezar a tocar al oir, con 19 años,
a Charlie Christian, su referente,
pero no toca como él: Wes cree que la púa da un volumen muy alto y un sonido
muy poco matizado, y empieza a tocar la guitarra con el pulgar. Consigue un
sonido distinto, peculiar, espectacular, de influencia devastadora. Pero Wes no
quiere ser músico, al menos no al principio. Su familia ama la música, pero es
muy pobre. Él y sus hermanos, Buddy
(piano y vibráfono) y Monk (bajo)
serán músicos sólo para ayudar a sus padres, hasta escogen sus instrumentos
aleatoriamente. Apuesta muy arriesgada, pues carecen de estudios musicales y
todos son intensamente autodidactas, pero los genes musicales son de gran
calidad, y todos destacaron en sus respectivos instrumentos. Wes se casa a los
20 y compra su primera semiacústica electrificada. Oyendo a Charlie Christian y
Django Reinhardt logra, en tiempo récord, una enorme técnica,
aunque su saber musical es intuitivo y nunca supo leer una partitura. Comienza a
labrar su reputación de músico excelente, su nombre y la fama de su técnica
viajan lejos, y Lionel Hampton le
contrata en 1948. Durante 2 años toca con él, que le hará un músico
“serio”, pero Wes no entra en la espiral de la música profesional, no es un
músico “integrado”, añora su familia, esposa, ciudad... todo crucial para
él, y vuelve a Indianápolis.
Empieza a trabajar con total entrega. Jornada brutal, trabaja de día y
toca de noche, agotador. Ingresa, mediados los 50, en el grupo que forman sus
hermanos, The Montgomery-Johnson Quintet, efímero. 1955. Graba con ellos Almost
Forgotten. 1957. Ingresa en el nuevo grupo de éstos, The Mastersounds, y graba 2 Lp’s interesantes, que muestran su
gran virtuosismo, pero no es su música, y no fué miembro “de pleno
derecho”. A fines del 57 graba un buen primer LP solista, Fingerpickin’,
aunque muy cargado de vientos, y no es una obra definitoria. Graba varios Lp’s
como solista o con sus hermanos, algunos (vieja práctica) editados al lograr
Wes la fama. Muestran un músico vibrante, de talento y técnica increíbles en
un músico novel. Ignoramos que habría
pasado, pues en Septiembre del 59, un Wes de 34 años conoce al legendario Cannonball
Adderley, que actúa en Indianápolis. Wes ya es conocido y, al acabar, Julián va al club donde actúa. Conmovido, le consigue una audición
con Riverside, emergente sello
discográfico. El resto es historia. Contratado, graba A dinamic new sound, excelente, aplaudido por la crítica. Su fama
crece enormemente, empieza a tocar y grabar con músicos como el mismo
Cannonball, John Coltrane, Milt Jackson,
George Shearing... todos ansían tocar con él, la sensación del momento.Y
en 1960 graba uno de los más hermosos Lp’s de guitarra del jazz, que influyó
a miles de guitarristas, extasiados por sus etéreas notas...The Incredible Jazz Guitar Of Wes Montgomery.
Reúne
a 3 músicos soberbios: Albert Heath, gran batería de J.
J. Johnson. Su hermano, Percy,
soberbio bajista de The Modern Jazz Quartet,
y al piano, el prodigioso, insigne Tommy
Flanagan. Un urgente Airegin, de Sonny Rollins, abre el mítico LP, avasallador. Wes inicia una
larga intervención, la excelente sección rítmica le sigue sin dificultad y
Tommy, el otro gran aliciente, logra un solo de gran sabor. Breve, se presenta
Percy, y es muy bueno. Wes y Albert (que faltaba) intercambian solos hasta que
Wes retoma el tema y lo remata. Muy bien. D-natural
blues, primer tema de Wes, calmo, tranquilo, posee otra fabulosa intervención
de Tommy que, en mi opinión, destaca más en temas donde puede reflexionar
sobre las teclas. Wes prosigue su interrumpido solo, suave, relajado, que marca
su buen hacer en temas lentos, con cascadas de notas que parece se van a
romper... y de pronto, Wes acelera su discurso, pero Tommy y Percy vuelven a la
calma original... sosiego, serenidad. Gran tema.
Polka
dots and moonbeans
posee una entrada bellísima, y deseas que tocaran Ben
Webster, Coleman Hawkins u otro
saxo de fuego, pero el trabajo de Wes es exquisito, de gran introspección,
sereno, muy hermoso. Sin prisas, pulsa con su pulgar de oro las aterciopeladísimas
cuerdas de su Gibson... la entrada de Tommy ennoblece
aún más el tema, que emana la calma de un lago de montaña y, al unirse,
piensas... seguid, por favor. Estupendo. En Four on six, de Wes, huye del sosiego. Es bello, pero no calmado,
tiempo medio más bien rápido, con una fabulosa labor de Wes, que no da tregua
al trío. Tommy cree que Wes ha trabajado mucho y demuestra que puede ser tan rápido
(o más) que él, y desgrana notas veloces, firmes, sin tacha. Hasta Percy se
permite un acertado solo, que no breve, pues se une al selecto club de Bajistas
De Solo Alargado, y Wes borda un conciso final.
En
Wes coast blues, también de Wes, su inicio es repetitivo, muy extenso,
tarda en entrar. Cuando lo hace, construye un discurso sumamente guitarrístico,
quizá alargado en exceso, sin casi cambiar acordes, que ocupa casi todo el
tema. Y como extrañas a Tommy, surge eficaz, lúdico, un gran solo demasiado
corto. Wes vuelve y corona un tema no malo, pero que pudo ser mucho mejor. Como
en In your own sweet way, de Dave
Brubeck, bello e intenso. Lo inician Tommy y Wes casi juntos. Wes consigue
la primacía, y sus notas son puro almíbar, sedantes, laxas... la transición
entre su solo y el de Tommy ni se advierte, y si bello es el sonido de Wes, el
de Tommy es increíblemente hermoso, y al unísono, un premio para oídos
fatigados. Vuelve Wes, y qué calma emana su guitarra, tan bella que otra vez un
solo tema justifica un LP, aunque la belleza menudee aquí. Y ahora Tommy
finaliza el tema, y su piano es tan hermoso que corta la respiración.
Excepcional.
Mr.
Walker (Renie) es
un tema quedón, movedizo, muy gustoso. Wes y Tommy llevan todo el gasto (pese a
la gran labor de Albert), con una cohesión increíble, de tremenda belleza
conjunta. Y deseas haber estado allí, con una bebida en la mano y moviendo
cadenciosamente los pies, abandonado a la sinuosa rítmica del tema, que se
apaga suavemente. Delicioso. Gone with
the wind acaba el LP con una
lectura novedosa del standard. Notas que parecen cristalizar ante tí,
intervención cuidadísima de los Heath e increíble monólogo de Wes, que
puntea sin cesar y cambia escalas y acordes sin repetirse nunca. Pero casi no
oyes a Tommy. Wes se guardó la parte del león, y se lo comió todo. Pobre
Tommy, ni un mísero rugido... pero un 10 a la increíble guitarra de jazz de
Wes, sí, estabas muy inspirado ésos 2 días, ya no se hacen discos así. Y
acaba una de las más fabulosas, creativas y rupturistas labores de guitarra del
jazz... ha nacido una estrella.
Luego,
la historia de los campeones: El LP supone su consagración definitiva, logra
los más altos puestos, ventas elevadas... La crítica, exaltada, pregunta dónde
estaba, y le considera el mayor guitarrista desde Charlie Christian y su sucesor
natural, y recibe sus primeros galardones: Nueva Estrella en la influyente
revista Down Beat, músico prometedor
del año en el Billboard, Artista
Revelación en el Metronome Guitar Adward....,
Wes se convierte en el guitarrista más importante de los 60, un dios vivo de la
guitarra del jazz, su sonido anómalo causó estragos entonces, y aún hoy:
extraño, bello, muy puro, muy veloz si es preciso, de gran lirismo en blues y
baladas, que hace dudar qué tipo de guitarra oyes, pero no dudes, su fiel
Gibson L5CES eléctrica siempre le acompañó, ésa Gibson que creó un sonido
único, suave, cálido, acogedor.... mágico.