"Me gusta como canta Sinatra; si quieres saber la verdad
aprendí a frasear escuchando sus discos. Ahora ya lo sabes." (Miles Davis)
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En el año 1953, Frank Sinatra se encuentra sumido en una profunda crisis personal, artística y financiera. Su contrato con Columbia, ha finalizado. Su traumática ruptura con el verdadero amor de su vida, la hermosísima Ava Gardner, y el fracaso de sus últimas grabaciones han destrozado a "La Voz" tanto en lo profesional, como en lo personal. Nadie da un centavo por un artista que, en aquel momento, está para todos acabado. Lejos se encontraban sus épocas de fulgurante éxito, primero con la orquesta de Dorsey y luego en solitario. Aquella época en la que enajenadas adolescentes le perseguían incansables, para intentar apenas rozar el cuerpo de aquel joven delgaducho y débil que con sus melifluas baladas arrasaba sus corazones y provocaba histerias.
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Y es que, cuando escuchamos a Sinatra nos planteamos a menudo donde esta el secreto. ¿Que es lo que le diferencia de otros geniales crooners como Crosby o Bennett?. Sin duda el tono de su voz es decisivo: es viril, sin vibrato, carente de toda afectación. Imaginároslo: Solo en el escenario o en el estudio, frente a un micrófono, allá en los años 50, cuando el mundo era joven. Ahí está con su sombrero ladeado y su traje a rayas; Sinatra es eminentemente elegante. Tal vez acabe de ordenar que den "matarile" a algún incomodo adversario de la cosa nostra (porque, según dicen, Sinatra es un "hombre de respeto") o quizás haya gastado poco antes 50.000 dólares en un casino de Las Vegas; da igual, su entonación y su fraseo serán perfectos. Su autoridad es total, el dominio, absoluto. A Sinatra no le gustan los ensayos y en el estudio, a menudo no repite las tomas; la primera no solo es la mejor, es la única posible. En ocasiones alarga las palabras, modifica la entonación de las frases, introduce constantes contrapuntos y variaciones en la melodía, que transmiten un swing contagioso. Su voz es un insinuante guiño a un oyente fascinado por esa personalidad de atractivo irresistible. En las baladas huye de cualquier sentimentalismo fácil. Su técnica baladistica nunca es lacrimógena sino simplemente emocionante. Pero sobre todo, Sinatra
nos convence
de que ha interpretado la canción de la mejor manera en la que es
posible hacerlo. Tal vez otros lo hagan de otra manera, pero él
es el paradigma. Es difícil explicar el porque, quizás porque
se trata de un sentimiento y siempre es complicado explicarlos con palabras
o mas bien es conveniente no intentarlo siquiera.
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Point of no return en 1.961, pone fin a este periodo sin igual en la carrera de Francis Albert Sinatra. Fue ésta una etapa de gran calidad musical, pero también de enorme éxito comercial. Álbumes de larga duración y sencillos, como Song por swinging lovers, Sinatra swingin´session, el emocionante Only the lonely, Close to you, No one cares, Where are you, Come fly with me y otros muchos son hoy, grabaciones de culto, joyas discográficas. Sinatra creaba en ese año su propia discográfica "Reprise", con la que se iniciaba un periodo más comercial aunque también lleno de magníficas grabaciones. Pero si bien el conjunto de las grabaciones efectuadas por "la voz" a la lo largo de su carrera le colocan en un lugar de privilegio en la música del siglo XX, las efectuadas para Capitol, reservan a Sinatra un puesto preeminente en la historia del Jazz vocal.
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